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Trabajadoras que se forman: nuevos saberes que transforman nuestras prácticas

Recursos Humanos pone en valor el esfuerzo por continuar formándose de trabajadoras y trabajadores de nuestro hospital.

Trabajadoras que se forman: nuevos saberes que transforman nuestras prácticas

Recursos Humanos pone en valor el esfuerzo por continuar formándose de trabajadoras y trabajadores de nuestro hospital.

Detrás de cada título hay una historia. Hay tiempo, esfuerzo, responsabilidades, proyectos, aprendizajes y, muchas veces, una red de personas que acompaña y sostiene. Por eso, reconocer a quienes trabajan en nuestro Hospital y, al mismo tiempo, continúan formándose es también poner en valor una dimensión fundamental de nuestra institución: el aprendizaje como parte de la construcción cotidiana de una salud pública de calidad.

En el marco del Cierre del Ciclo Formativo, desde la División de Recursos Humanos se proponen visibilizar los recorridos de trabajadores y trabajadoras que finalizaron o acreditaron distintos procesos de formación durante este período.

Se identificaron 20 trabajadores y trabajadoras con registros de formación finalizada o declarada, correspondientes a carreras de pregrado, grado y posgrado. Entre ellos se destacan 4 titulaciones de grado, 2 titulaciones de posgrado y 12 titulaciones de pregrado o formación técnica profesional, además de otros procesos formativos.

 

Estudiar mientras se trabaja

Para quienes trabajan y estudian, alcanzar una meta formativa implica organizar tiempos, sostener responsabilidades laborales y familiares, atravesar momentos de cansancio y, en muchos casos, enfrentar dificultades que ponen a prueba la posibilidad de continuar.

El proceso de formación fue valorado como una experiencia enriquecedora, significativa y gratificante, no solamente por los conocimientos adquiridos, sino también por las capacidades personales que permitió desarrollar: disciplina, perseverancia, organización, confianza en las propias posibilidades y la satisfacción de alcanzar metas que, para algunas personas, representaban proyectos largamente postergados.

En algunos casos, estudiar también significó atravesar momentos complejos de la vida y encontrar en el aprendizaje una herramienta para continuar avanzando.

Por eso, cada logro tiene una dimensión personal, pero también colectiva. Familias, amistades, compañeros y compañeras forman parte de esas redes que hacen posible sostener una carrera, una especialización o un proceso de capacitación hasta llegar a la meta.

 

Aprender también transforma nuestras prácticas cotidianas

La formación no termina cuando se obtiene un título. Cada conocimiento incorporado abre nuevas preguntas y permite mirar de otra manera aquello que hacemos cotidianamente.

Los trabajadores y trabajadoras que completaron sus estudios expresan el deseo de trasladar esos conocimientos al ámbito institucional: mejorar procesos, compartir herramientas con sus compañeros y compañeras, innovar, fortalecer la calidad de atención, optimizar la gestión, incorporar nuevas tecnologías y promover prácticas cada vez más humanizadas.

También aparece con fuerza la intención de continuar capacitándose, actualizar conocimientos, asumir nuevos desafíos y seguir creciendo tanto profesional como personalmente.

Así, los nuevos saberes se convierten en herramientas para transformar las prácticas, fortalecer los equipos interdisciplinarios, ampliar las perspectivas y mejorar las respuestas que brinda la institución. Contribuyen a garantizar derechos, fortalecer los servicios y construir cotidianamente un Hospital más eficiente, humano e inclusivo.

Un logro individual que se vuelve colectivo

Comunicar estos recorridos es importante porque permite que el logro no quede individualizado. Visibilizar a quienes estudian y se forman mientras trabajan puede inspirar a otros, fortalecer una cultura institucional de aprendizaje y construir sentido de pertenencia.

Cada trabajador y trabajadora que amplía sus conocimientos también amplía las herramientas con las que el hospital responde a las necesidades de la comunidad. Y esto adquiere una relevancia especial en una institución que, además de brindar atención, tiene entre sus funciones la formación, la enseñanza y la producción de conocimiento.

Formarse es también fortalecer lo público. Es reivindicar la educación y la capacitación como herramientas para ampliar derechos y dotar a quienes sostienen cotidianamente los servicios de mejores herramientas para desarrollar su tarea.

Celebrar estos logros es, entonces, reconocer a quienes decidieron seguir aprendiendo y, al mismo tiempo, reafirmar el valor de una institución que entiende que formar a sus trabajadores y trabajadoras es también fortalecer al hospital y mejorar la calidad de las respuestas que brinda a la comunidad.

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