Institucionales Escuchar artículo

Una propuesta veraniega

Una breve crónica acerca de lo que se vivió durante dos jueves en el Complejo Toma Vieja.

Una propuesta veraniega

Una breve crónica acerca de lo que se vivió durante dos jueves en el Complejo Toma Vieja.

Son las 13:30 de un jueves caluroso. Como es habitual en verano, el hospital está tranquilo, menos habitado, silencioso y el sol cubre todo el patio. La propuesta de actividades se reduce y eso se nota, más en el horario de la tarde. 

Tres muchachos ya esperan sentados en la entrada, con sus bolsos en mano, sus gorras y anteojos de sol, y sus botellas de agua. Con el paso de los minutos llega el resto de los integrantes del equipo que va a dirigirse a la Toma Vieja, a la actividad que propone el Área Deportiva, Recreativa y Kinesiológica del hospital.


Se reúnen a la espera de la ambulancia y llegan al predio para disfrutar de una tarde en el agua. “Hace 16 años no me meto a una pileta”, comenta uno.  Luego de pasar por el vestuario, los 15 ingresan a la pile.


El tiempo intercala momentos en los que se está más libre, se desplazan por la pileta y juegan; y cuando Nadia, la profe de Educación Física, enseña a nadar y propone ejercicios con los elementos disponibles. En el medio surgen conversaciones acerca de qué significa estar en una pileta, qué recuerdos suscita la actividad, y se charla con las guardavidas y otras personas que están aprovechando la tarde. 


Se ayuda a ponerse protector contra el sol, se comparten los flotadores, se está para el otro. Todos se alegran al ver a un compañero que dudaba en asistir a la actividad, que venía con días difíciles y que ahora, en el agua, no para de nadar y jugar. 


Luego de la pile, se arma la cancha de tejo y comienza el partido debajo de la arboleda. Como el jueves anterior, los azules les vuelven a ganar a los rojos por amplia diferencia pese a que los integrantes van rotando para que todos puedan jugar.


Comparten una merienda y, entre conversaciones y risas, caminan por el predio hasta llegar a un extremo, en el que el río de fondo invita a realizar la foto grupal. Algunos se acuestan en una lona, otros muestran el mate. La imagen captura el recuerdo que permanecerá en todos y que da cuenta de dos jueves que fueron mucho más que una propuesta de verano del ADRK.


“Quizás por las tardes podemos salir a caminar o empezar alguna actividad”, le sugiere Juan a un compañero durante el regreso en ambulancia. 
 

Artículos Relacionados
Comentarios
Volver arriba